El Yoga es una práctica milenaria que ha llegado a nuestros días y qué en los últimos años se ha visto los beneficios que aporta practicarlo regularmente.
Tradicionalmente se sabe que el Yoga nos ayuda a conectar cuerpo y mente (Yoga viene de yugo, unión), y actualmente la neurociencia está pudiendo comprobar y evidenciar esa conexión, y cómo cuando trabajamos en el cuerpo tiene un reflejo en la mente, y viceversa.
Pero además de ese beneficio tan poderoso, entre otras muchas bondades del yoga se cuenta que consigue tonificar los músculos, mejorar la calidad del sueño, eliminar toxinas y hasta facilitar la digestión.
El yoga es mucho más que una rutina de ejercicios para ponernos en forma, porque además de tonificar el cuerpo reconecta la mente; es una disciplina dos por uno que consigue renovarnos por fuera y resetearnos por dentro sin que apenas nos cueste.
En este sentido, diferentes estudios afirman que practicar una rutina de yoga o una meditación diaria de 15 minutos tiene los mismos efectos rejuvenecedores que un día de vacaciones; no puede haber mejor aliciente.
A medida que vamos ahondando en la práctica, trabajando la respiración se ha visto que se reducen los niveles de estrés¸ el cuerpo gana flexibilidad, coordinación y elasticidad, y la mente va encontrando momentos de calma.
La idea es dedicarte unos minutos a ti mismo/a. No es necesario que sea muy largo, pero sí que sea un tiempo exclusivo: busca un sitio para ti, que no sea muy ruidoso ni concurrido, para poder concentrarte mejor y desconectar de lo de fuera para conectar con tu interior. Y aléjate de todos los dispositivos electrónicos (teléfono, ordenador…): son unos minutos que debemos disfrutar sin distracciones, llamadas o mensajes que lo único que provocan es que no salgamos de ese bucle de ansiedad y estrés que nos rodea a diario
Además de ayudarnos a desconectar y ganar tranquilidad, practicar yoga de forma constante nos proporciona otros muchos beneficios, entre otros los siguientes:
- Hacer yoga por la mañana ayuda a despertar la mente y el cuerpo de forma gradual; hacerlo por la tardes, sirve para relajarnos y librarnos de las tensiones de la jornada.
- Mejora la concentración. Fomenta la fuerza, la resistencia y el control emocional.
- Reduce el estrés y la ansiedad.
- Refuerza la confianza en uno mismo y aumenta la autoestima.
- Ayuda a afrontar el día con energía y positividad.
- Mejora la postura corporal.
- Tonifica el cuerpo y nos mantiene en forma al hacer las asanas de forma correcta y fluida; se hace mucho ejercicio, aunque a veces no se note.
- Las técnicas de respiración que se practican favorecen un sueño de calidad y se duerme mejor.
- Elimina toxinas.
- Mejora la digestión porque activa nuestros órganos internos y reduce la inflamación abdominal, lo que favorece el tránsito intestinal.