«El cuerpo necesita moverse, estirarse, fortalecerse, expresarse… Se dice que el músculo es vago, si lo dejamos sin activar se puede ir atrofiando, perdiendo la forma y la fuerza, y por tanto la estabilidad.
De ahí la necesidad de trabajar la energía, el movimiento.
Cuando pasamos muchas horas en la misma postura, nuestros músculos, que están formados de fascia, van creando una forma desequilibrada, con excesos, por ejemplo cuando pasamos muchas horas sentados frente al ordenador, los músculos de las caderas y los muslos (psoas) se pueden ir acortando, quedándose más rígidos, perdiendo rango de movimiento. Los de la espalda se curvan hacia delante, creando en ocasiones hipercifosis por ejemplo, y se cierra la zona del pecho acortando los músculos abdominales y contrayendose el diafragma.
La práctica del yoga nos ayuda a estirar, expandir, tonificar y compensar esos excesos, nos ayuda a corregir la postura, dotando a los músculos y articulaciones de una mayor oxigenación, mejor estado y por ende mayor salud. Además a través del mantenimiento de las posturas, ponemos a trabajar varios grupos de músculos que colaboran como una unidad, creando unicidad, conexión, además de ganar elasticidad, fuerza y equilibrio.
Lo importante es tener constancia y comprometerse con la práctica, y practicarlo siempre desde la escucha al cuerpo, reconociendo los límites del momento, con consciencia, desde el respeto y la amabilidad con nosotros mismos y con nuestro cuerpo, lo que en Yoga se traduce en sánscrito como AHIMSA, no violencia.”