Si puedes respirar puedes hacer yoga.

Me encanta esta frase. A veces nos enredamos en pensamientos o palabras del tipo “es que no soy nada flexible”, o “yo necesito algo más movido”, o “me da vergüenza exponerme”, o qué se yo… frecuentemente sale esa voz saboteadora. 

Para practicar yoga no hace falta ser flexible, ni estar delgado, ni ser muy zen o tranquilo, … lo único que necesitas es tener ganas y curiosidad por ello. Abrirte a la experiencia y estar dispuesto a recibir los beneficios de la práctica y de estar en un estado de presencia. Comprometerte con tu auto cuidado y bienestar, con un poco de tiempo para ti, un espacio donde descubrirás la sensación de la unión del cuerpo y de la mente trabajando juntos a través de la respiración, en armonía. Un lugar donde te encontrarás contigo misma y podrás disfrutar de ello.

Habrás leído infinidad de artículos hablando de los beneficios del yoga, te habrán contado muchas veces experiencias sobre el yoga, pero hasta que no lo pruebes no sabrás lo que te puede aportar a ti. Te invito a probar, experimentar, dar un paso, y luego otro. 

A veces vivimos en polaridad, o hago mucho o no hago nada, o estoy hiperactivo/estresado o sedentario, o como mucho o no como nada, o me relaciono mucho o me aíslo… y el yoga, el Hatha Yoga, es una invitación al equilibrio, a equilibra la energía Yin y la energía Yan, a la acción y a la pausa, a abrirnos y a recogernos … En nuestras clases te vas a sentir cuidada, y acompañada durante todo el tiempo. Además de una sensación de armonía y equilibrio que se irán incorporando a tu vida. ​Y sentirás una satisfacción personal al dedicarte ese tiempo y atención a ti misma, lo que te llenará de energía y sensación de plenitud. 

Como coach podrás aprender a estar presente en la acción, presente en la asana (postura), ampliando la escucha, la escucha de tu cuerpo, de tu energía, de tu mente y de tus emociones, y acompañar mejor desde ahí a tu coachee, aprendiendo a escuchar su cuerpo y sus energías.

 

Con nosotros podrás practicar yoga los jueves de 8.15 a 9.15, o luego ver la grabación en diferido. Pero te recomiendo establecer un compromiso de día y hora, y mantener ese hábito, esa recurrencia. Dicen que la práctica hace al maestro. Sin recurrencia no hay cambio. Prepara con cariño el lugar donde vas a practicar, un lugar tranquilo si es posible, quizá puedes encender un poco de incienso o una velita que te guste, avisa al resto de habitantes de la casa (si lo hay) de que ese es tu momento y de que por favor respeten el espacio y el tiempo, que luego volverás con ellos, y entrégate a la esterilla. 

El momento es AHORA. Elige cuidarte.

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